CÍRCULO DE CIBERLECTURA
ÍNDICE
Noticias.- XXXV Congreso de Comunicación y Salud. Valladolid, 7-9 de Mayo 2026
18th World Congress of Bioethics 8-10 Jly 2026
Comentario de libros.- «La orquesta de mujeres de Auschwitz»; Perspectivas de la hermenéutica. Razón y emoción.
Webs de interés.- The Foundation for Critical Thinking
Artículo comentado.- ChatGPT as a cognitive crutch: Evidence from a randomized controlled trial on knowledge retention
Vídeo recomendado.- La plasticidad del cerebro y como cuidarlo
NOTICIAS
XXXV Congreso de Comunicación y Salud. Valladolid,7-9 de Mayo 2026
https://congresocomunicacionysalud.semfyc.es/
18th World Congress of Bioethics 8-10 Jly 2026
COMENTARIO DE LIBROS
«La orquesta de mujeres de Auschwitz» de Anne Sebba, Ed. Planeta. Barna 2025
En el epicentro del horror, donde el aire se espesaba con el humo de los crematorios, surgió un sonido inesperado: el de una orquesta sinfónica. ¿Cómo fue posible que el arte más sublime conviviera con la deshumanización absoluta? Fundada en abril de 1943 por iniciativa de Maria Mandl, la supervisora general del campo de mujeres, la orquesta de Auschwitz-Birkenau no nació por amor a la cultura, sino como un macabro proyecto de prestigio personal para Mandl frente a sus superiores nazis.

¿Quiénes eran las mujeres tras los instrumentos?
Lo que formalmente se conocía como un Kommando de trabajo, era en realidad un grupo de prisioneras cuya misión principal era marcar el ritmo de las marchas mientras sus compañeras salían y regresaban de trabajos forzados.
La agrupación tuvo dos etapas marcadas por sus directoras:
- Zofia Czajkowska: Una maestra polaca que, con disciplina y un sentido de equidad en las raciones, formó el núcleo inicial predominantemente polaco.
- Alma Rosé: Sobrina de Gustav Mahler y violinista de prestigio mundial, quien fue rescatada de una muerte segura en el bloque de experimentos médicos tras ser reconocida por su talento.
Rosé impuso una «disciplina de hierro», ensayando hasta diez horas diarias. ¿Su motivación? Un perfeccionismo absoluto nacido del miedo: estaba convencida de que solo la excelencia musical mantendría a sus músicos lejos de las cámaras de gas.
¿Un refugio o una celda de oro?
El Bloque 12, donde residía la orquesta, era un microcosmos de tensiones. Judías y no judías convivían en un espacio donde los prejuicios históricos y la lucha por sobrevivir generaban fricciones constantes. En una ocasión, una violinista polaca se negó a tocar Beethoven en un cuarteto improvisado por presión de sus compatriotas, quienes rechazaban mezclarse con las judías.
A pesar de estas tensiones, las integrantes gozaban de privilegios que las separaban del resto de los «Muselmänner» (prisioneros moribundos):
- Tenían camas individuales y uniformes limpios.
- Podían dejarse crecer el cabello.
- Estaban exentas del trabajo físico letal.
Sin embargo, este estatus de «peces gordos» les aseguró el odio y el desprecio de las demás prisioneras, quienes las veían como parte del engranaje opresor.

¿Música como consuelo o como tortura?
Para muchos, la música en Auschwitz fue un truco cínico de los nazis. Mientras los recién llegados escuchaban valses vieneses de Strauss o fragmentos de La viuda alegre en la rampa de selección, se creaba un engañoso sentido de normalidad que ocultaba el destino final: la cámara de gas.
Las supervivientes relatan que escuchar marchas militares mientras veían a hombres desnudos caminar hacia su muerte era «insoportable». La música no era un bálsamo; era la banda sonora de una matanza donde un error en el ritmo del tambor podía costar una paliza brutal.
El peso del silencio
Alma Rosé no sobrevivió para ver la liberación; murió de fiebre tifoidea en el campo. Aquellas que sí lo lograron, salieron con una carga invisible: la culpa del superviviente. Aunque sus instrumentos las salvaron de la muerte inmediata, vivieron el resto de sus días con el trauma de haber sido la música de fondo del mayor crimen de la historia.
Pablo Oliveras
Murcia
Beuchot M. Perspectivas de la hermenéutica. Razón y emoción. Ed. Herder. Barna 2026.
He criticado en otras páginas de este Boletín Iatros el estilo oscuro de algunos filósofos, particularmente de Habermas. Ideas al alcance de todo el mundo expresadas de manera críptica, en un ejercicio que a mi, personalmente, me sugiere un cierto ejercicio de poder. Algo así como mostrar el poderío de las palabras, el poderío de conceptos que no están al alcance del resto de mortales.
Beuchot cae a mi manera de ver en este error de estilo. Lo que nos dice este libro resulta en el fondo bastante obvio, pero necesario: las diferentes interpretaciones que podemos hacer de un texto, (sea el texto un escrito, audio o vídeo), pueden ser muy dispares, pero no todo vale. Hay interpretaciones que se ajustan más a lo que podemos definir como “verdad”. Hay que evitar caer en el fanatismo del “todo vale” ni en el caos, “no hay interpretación que pueda considerarse válida”.
Beuchot rechaza dos posturas tóxicas: la rigidez (creer que solo hay una interpretación posible) y el desorden (pensar que cualquier opinión es válida). Su propuesta es la «hermenéutica analógica»: interpretar con rigor, pero con los pies en la tierra y el corazón abierto. El libro carece de ejemplos, por lo que me atrevo a emular su método contemplando el cuadro de Leonardo da Vinci, La Gioconda. ¿Cómo leer este cuadro?
Beuchot nos propone distinguir entre datos de la realidad y datos derivados de la emotividad. En el caso que analizamos:
- Los datos fríos: Primero miramos la técnica del sfumato, los materiales y el contexto histórico. Esto es lo sólido; nos impide inventar disparates que Leonardo nunca pensó. Esta mirada estaría guiada por cierta metodología, por ejemplo, datos técnicos e históricos de la pintura.
- La emoción: Luego entra el misterio de su sonrisa y lo que nos hace sentir. Aquí la razón se vuelve «cordial» y acepta que el arte nos habla de sentimientos, e incluso que el arte pretende evocar sentimientos.
Interpretar no es elegir entre el dato o la emoción, sino equilibrar ambos con sentido común. Y en este sentido, no todas las opiniones valen lo mismo. Hay interpretaciones mejores que otras. No se trata de imponer una verdad absoluta, sino de buscar una «verdad suficiente». En este punto se aproxima a la visión pragmática: hay verdades útiles y otras afirmaciones que son irrelevantes o incluso falsas.

La pluralidad de ideas es buena, pero necesita un orden para no convertirse en ruido. En algún sentido somos «animales de mezcla», vivimos entre la biología y el símbolo. El mejor ejemplo es la adopción: aunque el lazo de sangre es biológico (datos), el vínculo adoptivo (amor y compromiso) es tan real y determinante como el ADN. Somos naturaleza y cultura entrelazadas, afirma Beuchot.
Esta doble condición se refleja en nuestra forma de pensar. Necesitamos la precisión de la ciencia para los hechos -metonimia- y la libertad de la poesía para los sentimientos, la metáfora. Pensar bien es saber cuándo usar cada una, (creo que -ahí sí- Beuchot acierta).
Beuchot llama a su método “hermenéutica analógica”. Podemos traducir como “interpretación guiada por aproximaciones a la realidad”. Estas aproximaciones tienen dos “alas”: metonimia y metáfora. La primera organiza el rigor, la ciencia, los hechos; la segunda despliega poesía, sentimiento, libertad. Pensar es, en buena medida, simbolizar, y la analogía actúa como puente que decide, según el caso, cuándo pesa más la precisión y cuándo la sugerencia. De nuevo, la Gioconda sirve de ejemplo didáctico: su análisis técnico es impensable sin metonimia; su poder de fascinación sería incomprensible sin metáfora.
El pensar “bien” adquiere entonces el siguiente significado: hacer dialogar estos polos para adquirir nuevos ángulos interpretativos. Puede sonar muy abstracto, así que volvamos a “La Gioconda”. Estas serían preguntas que explorarían polaridades, límites:
-“Me fascina la Gioconda, pero no se si es por la carga de prestigio cultural que ha adquirido, o es un sentimiento genuino mío”
-“Voy a estudiar el contexto del cuadro y voy a ver si hay obras de Leonardo o de otros autores que tengan este tipo de sonrisa”
-“Por otro lado, si yo viera un cuadro con esta expresión, por ejemplo, un cuadro anterior a Leonardo, ¿qué efecto me produciría? Quizás entonces pensaría que se está sobrevalorando La Gioconda…”
Obsérvese que estamos basculando de la metáfora a la metonimia, de los ecos culturales que heredamos sin voz crítica, a las impresiones que nuestro ser animal recibe del texto que analizamos. Por medio de la “analogía de atribución”, Beuchot escalona las lecturas: arriba las que respetan contexto, técnica y símbolos internos de la pintura; abajo las que ignoran el Renacimiento, proyectan fantasías sin respaldo o fuerzan teorías conspirativas. La pluralidad no desaparece, pero se ordena jerárquicamente.

A diferencia de otros pensadores que se pierden en diálogos infinitos sin llegar a nada, Beuchot busca un ancla. Necesitamos límites para poder decir, con respeto, cuándo algo es sencillamente falso, o cuando una interpretación tiene margen de mejora. Su método no cierra el debate, pero fija reglas de juego para que la búsqueda de la verdad no sea un esfuerzo inútil.
En el trasfondo de esta propuesta late una discusión directa con Hans-Georg Gadamer. Beuchot reconoce la grandeza del autor de “Verdad y método”, pero se distancia de su confianza en la “fusión de horizontes” como horizonte casi ilimitado del diálogo interpretativo. Mientras Gadamer concibe la verdad como un desvelamiento que ocurre en la experiencia estética misma y se deja llevar por el conflicto abierto de interpretaciones, Beuchot teme que ese movimiento quede demasiado expuesto al relativismo. Frente a la Gioconda, Gadamer permanecería en el diálogo incesante con su mirada; Beuchot pide, en cambio, un momento ulterior -¿o quizás inicial?- de recuperación reflexiva y abstracta que ancle las lecturas en algo más firme: técnica, contexto, intenciones del autor, quizás del comprador…
De ahí surge la noción de “adecuación analógica”: no una verdad absoluta, pero sí una verdad suficiente, razonable, proporcionada a la obra y a la realidad que refiere. Esa adecuación funciona como ancla: permite decir, con respeto, pero con claridad, cuándo una interpretación es sencillamente falsa o desorbitada. La metafísica, en este marco, no se disuelve en la experiencia estética; se inicia en ella, pero requiere una elaboración conceptual posterior para convertirse en filosofía propiamente dicha.
El resultado es un método más normativo y jerárquico que el gadameriano, un enfoque el de Beuchot que fija límites sin clausurar el sentido. La hermenéutica analógica defiende el pluralismo, pero no renuncia a evaluar qué interpretaciones son “más verdaderas”, más ajustadas al texto y al mundo.
En un tiempo que oscila entre el dogmatismo ciego y el relativismo indiferente, Beuchot propone otra cosa: una objetividad modesta pero exigente, capaz de mirar a la Gioconda —y, con ella, nuestras obras, discursos y culturas— con una combinación rara de rigor y empatía. Ahora bien: no puedo recomendar la lectura de este libro más que a filósofos o gente muy interesada en la materia. Por desgracia el estilo -la “jerga”- la aleja de una lectura amena.
Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes
WEBS DE INTERÉS
The Foundation for Critical Thinking
https://www.criticalthinking.org/

La Fundación para el Pensamiento Crítico y el Centro para el Pensamiento Crítico y la Crítica Moral, dos organizaciones educativas hermanas sin fines de lucro, colaboran estrechamente para promover la reforma educativa. Buscamos promover cambios esenciales en la educación y la sociedad mediante el cultivo de un pensamiento crítico imparcial.
El pensamiento crítico requiere el cultivo de virtudes intelectuales fundamentales como la humildad intelectual, la perseverancia, la integridad y la responsabilidad. Nada de verdadero valor se logra fácilmente; un entorno intelectual enriquecedor, repleto de estudiantes curiosos y decididos, solo es posible si el pensamiento crítico es la base del proceso educativo.
La Fundación ofrece regularmente:
- La Comunidad en Línea del Centro para el Pensamiento Crítico, una plataforma interactiva de aprendizaje y comunicación. Este sitio web cuenta con la biblioteca más grande del mundo de publicaciones, videos, actividades y más sobre pensamiento crítico. También ofrece acceso a grupos de estudio guiados exclusivos, seminarios web, un blog de pensamiento crítico y un componente de redes sociales.
- Canal de YouTube.
- Seminarios web.
- Investigación.
- Publicaciones.
- Cursos en línea de pensamiento crítico.
- Eventos de pensamiento crítico en línea y presenciales.
- Desarrollo profesional presencial y en línea para instituciones educativas, empresas, entidades gubernamentales y militares, entre otros.
- Pruebas de pensamiento crítico, cuestionarios y otras herramientas de evaluación.
Podéis descargaros esta Guía en español sobre las bases del pensamiento crítico (Open Access). No por sencilla es menos interesante, os la recomiendo:
https://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-ConceptsandTools.pdf
Pablo Oliveras
Murcia
ARTÍCULO COMENTADO
André Barcaui, ChatGPT as a cognitive crutch: Evidence from a randomized controlled trial on knowledge retention,
Social Sciences & Humanities Open, Volume 12,
2025, 102287, ISSN 2590-2911,
https://doi.org/10.1016/j.ssaho.2025.102287.
(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2590291125010186)
Existe una gran controversia con relación a si la IA mejora o empeora la comprensión y aprendizaje de conocimientos especializados. Se habla por ejemplo de la “cáscara epistémica”, una persona que habla “le suenan” los conceptos, e incluso puede conversar sobre ellos, pero que no los ha asimilado suficientemente y en profundidad. ¿Podemos convertirnos en “cáscaras epistémicas” mediante un uso intensivo de la IA? En otras palabras: ignoramos el efecto de estudiar mediante IA. Ignoramos si procesos básicos de lectoescritura pueden verse afectados.
Para abordar esta brecha, este ensayo controlado aleatorio (n = 120) evaluó el impacto de ChatGPT en la retención de conocimiento a largo plazo en estudiantes universitarios que aprendían mediante IA. Los participantes fueron asignados aleatoriamente para usar ChatGPT como ayuda de estudio (grupo asistido por IA) o para usar solo métodos de estudio tradicionales, sin IA (grupo de aprendizaje tradicional).
La retención de conocimiento se evaluó con una prueba sorpresa 45 días después del aprendizaje. Los estudiantes que usaron ChatGPT obtuvieron una puntuación significativamente menor en la prueba de retención (57,5 % correcto) en comparación con los que estudiaron tradicionalmente (68,5 % correcto), t (83) = −3,19, p = ,002, d de Cohen = 0,68. Esto sugiere que el uso irrestricto de ChatGPT afectó la retención a largo plazo, probablemente al reducir el esfuerzo cognitivo que sustenta la memoria duradera.
Los hallazgos se alinean con la teoría de la descarga cognitiva y el principio de las «dificultades deseables»: si bien la asistencia con IA puede facilitar el aprendizaje inicial, parece socavar los procesos de esfuerzo necesarios para un aprendizaje sólido. ¡Recordemos el viejo aforismo de “la letra con sangre entra”! Sin esfuerzo para retener y aprehender, posiblemente no incorporamos de la misma manera los conocimientos.
Personalmente creo que debemos interpretar estos resultados con muchas prevenciones. Decir que los estudiantes aprendían mediante IA es decir muy poco… ¿se informaban? ¿Leían? Porque si hubieran usado Grok, por ejemplo, u otros modelos como Chat GPT en su versión académica, se hubieran encontrado en un entorno bidireccional que les hubiera exigido más que la simple lectura de un texto. Creo que una combinación de métodos, (aula presencial basada en problemas, Campus Virtual interactivo, y módulos interactivos de IA), pueden potenciar enormemente la comprensión y retención de conocimientos. Pensemos que los modelos avanzados de IA detectan el nivel de conocimientos de un usuario y son capaces de adaptar un programa formativo personalizado.
Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes
VIDEO RECOMENDADO
La plasticidad del cerebro y cómo cuidarlo.
Nos habla una neurobióloga que investiga cómo recuperar a personas que han padecido un ictus. Primera enseñanza: el cerebro tiene una enorme plasticidad, puede regenerar estructuras y funciones, pero esta potencialidad es muy diferente de persona a persona. Segunda evidencia: la plasticidad del cerebro se manifiesta incrementando su complejidad, pero también disminuyéndola. Es decir, el cerebro puede perder habilidades, conexiones, estructuras complejas. Basta considerar las dificultades de rememorar un idioma extranjero que no hemos practicado desde hace años. O la pereza de escribir, si no hemos practicado esta habilidad. Finalmente la conferenciante nos advierte que en un momento determinado podemos esforzarnos mucho y darnos la impresión de que hemos avanzado por ejemplo tocando el violín, pero al no persistir en este aprendizaje, todo lo aprendido se esfuma en pocos días. Los aprendizajes que no se consolidan en memoria a largo plazo, no los consolidamos.
La Redacción