CÍRCULO DE CIBERLECTURA
ÍNDICE
Noticias.- Jornadas y Congresos.
Comentario de libros.- The Game de Baricco A.
Webs de interés.- Edge
Artículo comentado.- Tizón J. Hacia un giro copernicano en la medicina y la asistencia: nuevos modelos médicos dentro de nuevos modelos sociales.
Vídeo recomendado.- Vidas ajenas. Dr. Alfonso Martínez Arias
NOTICIAS
- V Jornada de medicina Narrativa, Santander 1 de febrero. Inscripciones y programa: https://scmfyc.es/
- Jornada de Bioética. Asociación de Bioética Fundamental y Clínica. Madrid. Noviembre 2026
https://www.asociacionbioetica.com/actualidad/semana-de-la-bioetica-y-jornada-de-bioetica.html
- XXIII Semana de ética y filosofía política. Asociación de Ética y Filosofía Política. Santiago de Compostela. 11-13 enero 2027.
- XVIII Congreso Nacional de Bioética. Asociación de Bioética Fundamental y Clínica. A Coruña. Mayo 2027 . Más información: https://www.asociacionbioetica.com/agenda
- XXXVI Congreso de Comunicación & Salud. Cádiz 13-15 de Mayo 2027
https://www.semfyc.es/eventos/xxxvi-congreso-de-comunicacion-y-salud-de-la-semfyc
COMENTARIO DE LIBROS
Baricco, A. The Game (X. González, Trad.). Anagrama. Madrid, 2019.

Alessandro Baricco nos ofrece en su ensayo The Game una cartografía del paso de una sociedad analógica a una digital. Y lo hace aportando mapas basados en la cronología de emanaciones tecnológicas desde la aparición del videojuego Space Invaders hasta hoy. El análisis cuenta con una descripción de los hechos y su correspondiente interpretación por el autor que aporta ideas originales y comentarios que favorecen el discernimiento. La metodología es recursiva y se repiten las aportaciones siguiendo un estilo que el autor usa a menudo y favorece la sensación de conversación o docencia liviana que seguramente sea su sello docente.
La propuesta es un repaso de las últimas décadas desde una perspectiva lúcida. Hemos avanzado mucho pero hay retos sin resolver. No está claro cuánto nos ha costado tanta invención ni tampoco el peso de su sombra. Al aportar mapas de su cosecha ayuda a situarnos y facilita la comprensión, en un ejercicio de creatividad que nos puede animar a crear los nuestros.
El nuevo paradigma que enuncia The Game no es lineal como era el anterior. Consigue pasar de la lógica en dos dimensiones a una nueva tridimensional que transforma las estructuras e instituciones de sólido a fluido. Al ofrecer menos fricción permite más posibilidades de movimiento y de aceleración, abriendo un espacio virtual que amplifica nuestras capacidades. Gracias a la facilidad de unas pantallas con sus aplicaciones y programas se nos ofrecen posibilidades que eran ciencia ficción para las generaciones anteriores. Disponemos de superpoderes al instante y de un espacio donde vivir infinitas aventuras. Una realidad paralela que está montada como un videojuego y nos permite ser quien queramos imaginar.
Estamos asistiendo a un nuevo episodio de la evolución humana que está pasando de un animal meramente terrestre a uno anfibio con capacidad de habitar medios sólidos y líquidos según se tercie. Hemos pasado de habitar un sistema rígido basado en intermediarios a otro más moderno que no los tiene. No hay que bajar a la calle para comer comida oriental, comprar un billete de avión, encargar un libro o comprar cualquier cosa. Nos metemos en nuestras pantallas y ya está. No hace falta aburrirse ni experimentar malestar, abrimos el mundo virtual y convocamos músicas, imágenes, vídeos, películas, series, juegos… cualquier cosa que acudirá al instante a distraernos. Si precisamos hacer un trabajo o realizar alguna tarea, accedemos a la información necesaria al instante, a un videotutorial o a una IA que responde a nuestros deseos sin rechistar.

Pero como en todo, hay un lado oscuro. Esta amplificación tecnológica produce una licuefacción social. Desaparecen progresivamente los intermediarios (librerías, agencias de viajes, periodistas, docentes, sacerdotes…) pero también los creadores (músicos, arte, cine, pensadores…) dado que todos podemos crear y opinar en aparente igualdad de condiciones. La sociedad se vuelve superficial, insustancial, acelerada… y se pierden los sólidos referentes anteriores al ponerse los focos sobre una caterva de líquidos influencers que aumentan la desorientación, ya de por si considerable en un mundo 3D. Es inevitable que aparezca una sensación de Vértigo existencial precedido por la náusea sartreana. El suelo se mueve demasiado para alguien que no deja de ser un primate superior y surge un rechazo visceral al hecho de existir sin referentes sólidos y coordenadas fijas.
El libro gustará a quien busque una mejor comprensión de dónde estamos. Nos deja en el umbral de la Inteligencia Artificial que no analiza al ser publicado en 2018. No es una novedad, por tanto, pero su capacidad de análisis aporta mapas de calidad para orientarnos en un mundo cada vez más desorientado.
Salvador Casado
Madrid
WEBS DE INTERÉS

https://www.edge.org/conversations
Origen y fundación
Edge.org nació en 1996 como versión digital de The Reality Club, un grupo informal de intelectuales que se reunía desde 1981 en restaurantes chinos, lofts de artistas, salas de bancos de inversión y salones privados, con la premisa de que cada ponente sería cuestionado rigurosamente (aunque sin ataques personales).
La inspiración original se remonta a 1971, cuando el artista-filósofo James Lee Byars propuso el «World Question Center»: reunir a las 100 mentes más brillantes del mundo en una sala y hacer que se preguntaran entre sí lo que ellos mismos se estaban preguntando (el experimento fracasó —70 de los invitados le colgaron el teléfono— pero la idea quedó como germen del proyecto).
El fundador, John Brockman, agente literario y editor, formalizó todo esto bajo el concepto de la «Tercera Cultura», que expuso en su ensayo de 1991 y en el libro homónimo de 1995: la idea de que científicos y pensadores empíricos están ocupando el lugar que antes tenían los intelectuales tradicionales a la hora de explicar el mundo al público general, sin necesidad de intermediarios humanísticos.
Financiación
Edge.org se organiza legalmente como Edge Foundation, Inc., una fundación privada sin ánimo de lucro acogida a la sección 501(c)(3) del código fiscal estadounidense, lo que le permite recibir donaciones deducibles de impuestos.
Un punto relevante y controvertido: en 2019, BuzzFeed News revisó las declaraciones fiscales (IRS filings) de la fundación y reveló que Jeffrey Epstein fue, con diferencia, su mayor donante económico. Según esa investigación, la relación con Epstein le daba a este acceso a científicos destacados y figuras del sector tecnológico; asistió al menos a dos de las cenas exclusivas de Edge en 2011 (ya después de haber cumplido condena por prostitución de una menor), sin figurar en las listas de asistentes publicadas. Tras su última donación registrada en 2015, la fundación dejó de celebrar las llamadas «cenas de los billonarios» que antes eran habituales en su calendario.
Secciones del portal
La estructura actual del sitio incluye:
- Home – portada con contenido destacado
- Conversations – entrevistas y ensayos en profundidad con científicos y pensadores
- Video – biblioteca de vídeo (más de 350 horas acumuladas)
- Audio – grabaciones sonoras de conversaciones
- Annual Question – la sección dedicada a la célebre «Pregunta Anual de Edge», tradición que se mantuvo de 1998 a 2018 (cada enero, Brockman planteaba una pregunta —p. ej. «¿Qué crees que es verdad aunque no puedas probarlo?»— y cientos de pensadores respondían con ensayos breves de 600-1.000 palabras). Brockman la cerró simbólicamente en 2018 con «La Última Pregunta», coincidiendo con el 50º aniversario del proyecto original de Byars
- Events – actos y encuentros organizados por la fundación
- News – menciones de Edge en prensa
- Library – libros publicados por miembros de la comunidad Edge (se han recopilado 19 volúmenes impresos)
- About – historia y filosofía del proyecto
- People – biografías de los colaboradores («Edgies»)
Es interesante notar que, actualmente, el propio sitio se presenta como «alojado a perpetuidad por Internet Archive», lo que sugiere que ha pasado a una fase más de archivo que de actividad editorial constante; las últimas piezas nuevas visibles datan de 2023 (un homenaje a John Tooby y un texto de Daniel Kahneman sobre el propio proyecto).
Pablo Oliveras
Murcia
ARTÍCULO COMENTADO
Tizón JL. Hacia un giro copernicano en la medicina y la asistencia: nuevos modelos médicos dentro de nuevos modelos sociales. FMC. 2024;31(5):219-28 Doi : https://10.1016/j.fmc.2023.09.007
https://fmc.es/es-hacia-un-giro-copernicano-en-la-medicina-articulo-S1134207224000616
El autor, psiquiatra y psicólogo, enmarca su trabajo en un momento de transformación acelerada y exponencial de la medicina y la atención sanitaria. Sitúa esta evolución en el contexto de tres grandes crisis interconectadas del sistema sociocultural: la crisis ecosistémica y climática, la crisis del sistema social (con vertientes socioculturales, geopolíticas y de los propios modelos de atención) y el cambio en el modo de producción propiciado por la generalización de la Inteligencia Artificial (IA) y las TIC. Para contextualizar este escenario, el autor delimita conceptualmente cuatro ámbitos: la medicina (disciplina científico-técnica), la asistencia sanitaria (organización pragmática de los cuidados), la Atención Primaria de Salud (APS) y la Salud Pública (normas estatales/suprasectoriales de prevención y promoción).
El artículo sostiene que la medicina se encuentra en una encrucijada histórica entre dos modelos de futuro contrapuestos:
- Un modelo integrador, equitativo y biopsicosocial: Orientado a atender a los 10.000 millones de habitantes del planeta, basado en la atención en red, el comunitarismo, el respeto a la diversidad multicultural y la prevención.
- Un modelo biocomercial y segregador: Que perpetúe la brecha entre una minoría privilegiada (1.000 millones) consumidora de alta tecnología médica y una «asistencia para pobres» destinada al precariado planetario (9.000 millones).
Dentro del modelo integrador, cobra una importancia capital la perspectiva One Health (Una Sola Salud). El autor la define como una perspectiva ecológica radical que concibe la salud humana integrada inextricablemente con la salud de la totalidad de los ecosistemas territoriales y planetarios (humanos y no humanos). Apoyarse en One Health exige superar el reduccionismo biologista, potenciar la medicina ambiental, evitar la sobremedicalización y aplicar un «decrecimiento sostenible» en el gasto superfluo de recursos tecnológicos y farmacológicos.
¿Y qué papel puede tener la Inteligencia Artificial en los sistemas de salud? Tizón imagina esta relación mediante una viñeta clínica en la que un asistente virtual (Salutrón) interactúa con el paciente para diagnosticar y recabar consentimiento algorítmico, derivando el tratamiento al robot quirúrgico Quirurgón. A partir de este escenario, plantea dos perspectivas contrapuestas sobre el impacto de la IA:
- Perspectivas positivas: La IA aporta avances en diagnósticos precoces, medicina personalizada, investigación farmacológica y gestión. Esto puede transformar al usuario de un «paciente» pasivo a un «agente» activo que toma decisiones compartidas. Asimismo, al asumir tareas rutinarias, la IA podría permitir que la APS se consolide como una «vía de contacto humanizada».
- Riesgos y amenazas: La generalización descontrolada de la IA entraña peligros severos, como el aumento del control social autoritario («psicopolítica»), la sustitución masiva de especialidades médicas y la creación de brechas biotecnológicas insalvables entre clases sociales. El autor advierte del riesgo de que la IA sea utilizada por el sistema como una barrera tecnológica para segregar y distanciar la atención sanitaria de las poblaciones vulnerables.
El impacto de estas nuevas tecnologías supondrá una reorganización de los servicios sanitarios en general y de la APS en particular. En cuanto a la visión general, Tizón apunta estos ejes:
- Enfoque de One Health y ecologismo radical: Los servicios deben articularse entendiendo la salud humana como parte de un ecosistema globalizado y climático, reduciendo el reduccionismo biologista y la dependencia de terapias puramente farmacológicas.
- Equipos interdisciplinarios y centros multiservicios: Propone superar la fragmentación asistencial mediante la creación de dispositivos comunitarios integrados que unifiquen en un mismo espacio territorial la atención sanitaria, los servicios sociales, la atención a la dependencia, los centros de día y el ámbito educativo.
- Decrecimiento sostenible y «mínima profesionalización necesaria»: Aboga por evitar el derroche de tecnología «dura», la hipermedicalización de la vida cotidiana y la «cronificación medicalizada» mediante sobrediagnósticos. Promueve sustituir la sobreintervención médica por la autoresolución y autogestión comunitaria.
- Priorización de la prevención primaria: Orientar los recursos hacia los factores de protección, los determinantes sociales y la detección temprana de riesgos relacionales o «experiencias relacionales anómalas» (ERA) en la infancia, en lugar de actuar solo cuando la patología ya se ha instaurado.
Y en cuanto a la reorganización específica de la Atención Primaria de Salud (APS):
- Rechazo a la «medicina para pobres»: Advertido del peligro de que la APS quede relegada a una puerta de entrada instrumental o a una atención precaria para las clases desfavorecidas, Tizón exige que la APS se consolide como el núcleo vertebrador de todo el sistema sanitario.
- Primera línea de integración sociocultural: La APS debe refundarse como una especialidad integradora, permeable a las migraciones, la diversidad de género, el envejecimiento poblacional y la multiculturalidad.
- «Vía de contacto humanizada»: Frente al avance masivo de la automatización y la Inteligencia Artificial, la APS debe operar como el puente que mantiene el vínculo humano, la empatía y la contención entre el paciente y las tecnologías superespecializadas.
- Alianza con agentes no profesionales: Se propone abrir la práctica asistencial a la comunidad, colaborando estrechamente con pacientes expertos, activos de salud y redes de apoyo mutuo para distribuir el cuidado más allá de la consulta médica tradicional.
En conclusión, el desarrollo de la Inteligencia Artificial abre la posibilidad de redefinir de manera sustancial la posición del usuario dentro del acto médico, transformando la relación profesional-consultante de la siguiente manera:
- Tránsito de «paciente» a «agente»: El acceso inmediato a información médica procesada por IA, herramientas de realidad virtual y datos personalizados permite que la persona deje de ser un receptor pasivo de indicaciones para convertirse en un agente activo de su propia salud.
- Toma de decisiones sanitarias compartida: Con el soporte de modelos analíticos precisos, el paciente puede evaluar diagnósticos, pronósticos e intervenciones participando en pie de igualdad en las decisiones sobre su tratamiento e incluso en procesos de investigación.
- Asistentes virtuales y transparencia informativa: Herramientas como los chatbots o asistentes clínicos (ejemplificados en el relato a través de Salutrón) proporcionan atención inicial básica y comunican probabilidades diagnósticas y márgenes de riesgo de forma transparente y estructurada. Esto permite al usuario otorgar consentimientos informados reales con pleno conocimiento de los porcentajes de confianza de cada procedimiento.
- Medicina personalizada y prevención activa: La capacidad de la IA para procesar datos genéticos, moleculares y de estilo de vida permite a cada persona comprender sus patrones de riesgo individuales, facilitando la adopción de medidas preventivas antes de la aparición de síntomas.
- Autonomía mediante la atención domiciliaria y el telecuidado: La integración de la IA en dispositivos de seguimiento a distancia potencia el desarrollo de la atención en el propio domicilio, otorgando mayor independencia a pacientes crónicos o personas mayores para gestionar su estado de salud sin desplazamientos inútiles
Tizón señala que la expansión masiva de la IA, al combinarse con tecnologías de aumento de capacidades, interfaces cerebro-computadora y biología sintética, no conducirá automáticamente a una mayor equidad. Si la tecnología queda subsumida por un modelo mercantil o autoritario, las desigualdades de clase social se transformarán en brechas biotecnológicas insalvables, donde solo una parte de la población tendrá acceso a la mejora tecnológica o a los tratamientos de vanguardia.
Para ilustrar el peligro de esta brecha, el autor recurre explícitamente a la referencia literaria de Un mundo feliz de Aldous Huxley. Tizón plantea que, en este escenario de desigualdad extrema, las clases inferiorizadas o el precariado podrían quedar reducidos a la condición de nuevos «casi-esclavos, pero felices» (los «épsilon»), excluidos de la evolución biotecnológica y subordinados a las élites que concentren la tecnología.
En la práctica sanitaria, Tizón contempla que la brecha biotecnológica producida por la IA se traduzca en la coexistencia de dos sistemas médicos disociados:
- El sector hipertecnológico: Diseñado para una minoría de aproximadamente 1.000 millones de personas privilegiadas (sectores de altos ingresos y grupos occidentales WASP/WEIRD), caracterizado por un alto consumo médico, diagnósticos algorítmicos avanzados y medicina personalizada.
- La «medicina para pobres» o para el precariado: Destinada a más de 7.200 a 9.000 millones de personas. En este sector, Tizón advierte del riesgo de que la IA y las tecnologías de la información no se empleen para democratizar la salud, sino para «atrincherar» los servicios sanitarios y poner nuevas barreras de clase, conocimiento y poder que distancien la atención de las poblaciones vulnerables.
Esta brecha biotecnológica se proyecta también sobre el marco ético y jurídico de la medicina. El autor advierte del riesgo de que se abandonen los principios éticos universales para dar paso a un doble estándar normativo: unos criterios y derechos éticos avanzados para la minoría con acceso a la IA y la biotecnología, y otros de carácter residual para la mayoría de la población planetaria
Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes
Barcelona
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VIDAS AJENAS
“Hemos confundido una técnica (la genética) con una explicación”. “Lo genes son herramientas que usan las células para tomar decisiones”. “El genoma es el catálogo de herramientas para que las células construyan”. “Las células tiene super-poderes que el genoma no puede imaginar”.”La diferencia entre un sistema complicado y uno complejo es que este último tiene propiedades emergentes que no se pueden predecir. Este es el caso de la célula”. “La epigenética es la manera de comunicarse la célula con el genoma”.
Estas afirmaciones la realiza el Dr. Alfonso Martínez Arias, biólogo del desarrollo, en su último libro, Las arquitectas de la vida. Las arquitectas de la vida no son los genes, sino las células: el ADN aporta el catálogo de materiales, pero el cuerpo lo construyen las células decidiendo qué usar, cómo y cuándo. El Dr. Martínez Arias es ICREA Senior researcher en la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) desde 2021, tras 37 años como catedrático del Departamento de Genética de la Universidad de Cambridge. Doctorado en la Universidad de Chicago. Miembro de la EMBO desde 2007. En 2012 recibió la Medalla Waddington por sus aportes a la biología del desarrollo. Pionero de los gastruloides humanos, (embriones que se forman espontáneamente cuando se traspasa un determinado número de células embrionarias).
COMENTARIO CRÍTICO: en efecto hay factores más allá de los genes que determinan nuestra identidad. Incluso las llamadas enfermedades genéticas tienen “penetrancia” diferente según cual sea dicha enfermedad. Algunos genes no perdonan: su penetrancia es del 100%. Otros en cambio marcan “tendencia”, pero no una sentencia total.
La Redacción.